Un infierno en 60 tiros en Estepona (Málaga). Una más del Far West Andaluz

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Leyendo la noticia del Diario Sur, aunque el periodista que ha redactado este artículo no esté muy versado en la utilización del lenguaje de la violencia extrema, se puede hacer un servidor la idea de la situación de acometimiento extremo a la que se expusieron los tres agentes del grupo de atracos de la Comisaría de la Policía Nacional de Marbella.

Desde este blog les dedico el siguiente artículo a los agentes que han sobrevivido a una agresión ilegítima de carácter letal para sus vidas, en un servicio comisionado de su Jefatura policial en búsqueda del ciudadano británico Sean Hercules, donde tuvieron que hacer uso de la fuerza legal policial con la racionalidad suficiente dada la acción proditoria y sorpresiva por la que iban a ser atacados de forma feroz y mortal para sus vidas.

Los agentes han cumplido con su deber en una actuación muy brillante y meritoria, donde han hecho un alarde de valentía en el cumplimiento del ejercicio de sus funciones, exponiéndose y repeliendo de forma reactiva una agresión con armas de fuego que perfectamente podían haber acabado con las vidas de ellos tres.

Efectivamente, desde el punto de vista del lenguaje de la violencia extrema, estos tres héroes se enfrentaron a un EVTE (Experiencia Vital Traumática Extrema) de carácter violento con armas de fuego.

Han conseguido sobrevivir a una agresión letal con alevosía proditoria, es decir, por emboscada, ya que su presunto asesino les invitó a que entraran en su domicilio, teniendo ya de antemano preparadas dos armas de fuego dispuestas para ser disparadas una vez que los tuviera a tiro a los tres, y una agresión letal con alevosía sorpresiva, pues la acción de asesinar a los agentes se iba a ejecutar sin previo aviso de ningún tipo, con la rapidez e inmediatez de una acción súbita o fulgurante.

La superioridad numérica de los agentes y portar el arma en doble acción, es decir, con cartucho en recámara dispuesta para abrir fuego de forma rápida, fueron dos factores determinantes para abatir al criminal y sobrevivir a una situación que si no hubiera sido por la pericia que demostraron en su acción policial consiguiendo salir de la línea de fuego de su homicida y parapetarse lo antes posible para cubrir sus cuerpos y, al mismo tiempo conseguir abrir fuego contra su agresor; lo más probable es que hoy Sean Hercules hubiera conseguido su objetivo y hubiera seguido su situación de sustracción a la acción de la justicia española.

Desde aquí felicitar y dar la enhorabuena a estos tres agentes de policía por haber sobrevivido a una acción netamente de combate policial, donde nada más y nada menos que se percutieron 60 cartuchos, un auténtico infierno de terror, sudor, sangre, pólvora y esperemos que no sea de desprecio por parte de la Sociedad a la que sirven, pues con todo merecimiento pueden decir los tres que han cruzado el umbral del honor, el valor y la lealtad a su profesionalidad policial.

Un afectuoso saludo,

Casimiro Villegas , Policía sobreviviente a la violencia extrema, discapacitado por TEPT  “Escribir es la mejor terapia”.

 

PD. Aconsejaría, si no lo están haciendo ya, que estos tres agentes sean tratados por profesionales por un tiempo prudencial, como puedan ser psiquiatras o psicólogos clínicos especializados en situaciones con altas cargas de estrés agudo, angustia o ansiedad, pues los segundos o, peor aún, los minutos a los que una persona está sometida al fuego de las armas suelen ser eternos y jamás se olvidan. 

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6 comentarios sobre “Un infierno en 60 tiros en Estepona (Málaga). Una más del Far West Andaluz

  1. Hola. Soy el Subinspector implicado. Sólo darte las gracias x tus palabras y a todo mi equipo, especialmente a los policías de mi grupo que participaron en la operación y a los que rápidamente vinieron en nuestro apoyo. Seguimos trabajando desde el día siguiente. Orgullosos de nuestra profesión y de compañeros como tú

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    1. Para eso estamos, los que hemos pasado por esos filos automáticamente nos ponemos en el cuerpo y en el alma del compañero que sobrevivió a una defensa armada. Cuerpo, porque ese sudor huele diferente, y alma, porque ni siquiera la mayoría de tus compañeros son conscientes de que tu vida ha cambiado para siempre; es el peaje que se paga por entrar en combate policial.
      Un abrazo a usted estimado subinspector y a todo su equipo, que deben ser unos policías cojonudos.

      Casimiro Villegas

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  2. Exposición perfecta de los hechos que desgraciadamente la mayoría de los ciudadanos no entenderán demasiado, por ser técnica y profesional. Si ya de por sí es estresante coger un arma y disparar en una galería de tiro, no puedo imaginarme esa imagen de fuego cruzado que, aunque dure segundos, como bien dices, recordarán toda la vida. Felicidades por el artículo y ojalá que la sociedad no sea verdugo de sus salvadores.

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